POR ALEJANDRO SEGOVIA.
El judo o yudo (del japonés 柔道, じゅうどう,
jūdō, pronunciado en español ['ʝu.ðo]) es un arte marcial y deporte de combate
de origen japonés.
El término japonés puede traducirse como «el camino de la
flexibilidad».
Los practicantes de este arte marcial son denominados
«judocas» o «yudocas».

Breve historia del judo
Aspectos generales[editar]
Se establece en algunas fuentes no oficiales que la Unesco
"declaró el Judo como el mejor deporte para niños de 4 a 18 años."
[cita requerida] Pero lo cierto es que de acuerdo a la Carta Internacional de
la Educación Física y el Deporte4 de 1978 por la Unesco se establece que
"la Organización promueve la educación física y del deporte, destacando el
papel que este tipo de educación puede desempeñar en el desarrollo cognitivo y
físico de los niños, proporcionándoles las bases necesarias para su plena
realización como persona y su bienestar."
El judo como deporte permite una educación física integral,
potenciando por medio del conocimiento de este las posibilidades psicomotrices,
tales como la ubicación espacial, la perspectiva, el ambidextrismo, la
lateralidad, la coordinación conjunta e independiente de ambas manos y pies, y
acciones como lanzar, tirar, empujar, arrastrarse, saltar, rodar, caer, entre
otras; y de relación con otras personas, haciendo uso del juego y la lucha como
un elemento integrador y dinamizador e introduciendo la iniciación técnico,
táctico y deportiva de forma adaptada, además de buscar un acondicionamiento
físico general e idóneo.
Se establece en algunas fuentes no oficiales que el COI
(Comité Olímpico Internacional) lo considera el deporte más completo, ya que
promueve valores como la amistad, la participación, el respeto y el esfuerzo
por mejorar, a similitud de otros deportes, como la natación y la gimnasia
artística.[cita requerida]
Actualmente el judo en su forma deportiva se ha
especializado en los lanzamientos, con algunas pocas sumisiones, luxaciones y
estrangulaciones. No obstante, en su práctica integral no ha dejado de lado la
enseñanza de los golpes, los desarmes, varias luxaciones articulares, el uso de
los puntos de presión y los métodos de reanimación, lo que lo hace muy
apropiado para el uso por fuerzas de seguridad, cascos azules, policías,
militares, paramédicos, entre otros.
La no resistencia[editar]
En el estudio del judo, la no resistencia constituye un
principio técnico primordial. Un judoca debe ceder a la fuerza de su oponente
conforme si se es empujado o traído, ya que, al obrar así, no solamente se
anula el esfuerzo contrario y se optimiza el gasto de la propia energía, sino
que facilita más la conservación del equilibrio de lo que se lograría al
ofrecer resistencia, al tiempo que se debilita el equilibrio del oponente. En
una palabra, es la manera de aceptar las cosas según se presentan para
cambiarlas ventajosamente. Fue debido a este factor que el arte se diera a
conocer con el nombre de jiu-jitsu (arte gentil) y judo (forma de gentileza).
Este principio, tal y como lo hemos descrito, puede parecer
lo suficientemente sencillo y claro como para que cualquiera pueda entenderlo y
seguirlo en la práctica; más para actuar sin oponer resistencia al ser atacado
y para guardar el debido equilibrio o postura en circunstancias que cambian
rápidamente, es preciso alcanzar un alto nivel de sutileza.
Otro aspecto de la no resistencia es que en el judo nuestro
interés es inicialmente despertado por su llamativa presentación, el poder
sugestivo de su arte, etcétera. Posteriormente, en su estudio y entrenamiento,
el interés se centra en la técnica de su arte y en el progreso físico. El
anhelo principal es el de alcanzar grados superiores y tener notables
actuaciones en las competiciones en que participe.
Si no se desiste en esta etapa, por cualquier tipo de
desencanto o por el desaliento que produce la dura tarea de los ejercicios
fundamentales en los entrenamientos, se habrá progresado al realizar y
comprender los principios de la no resistencia, la naturaleza de la fuerza y la
debilidad.
Con lo anterior, se tendrá conciencia de la seguridad en uno
mismo y un acendrado sentido del equilibrio que surge del interior. El
disfrutar de los efectos beneficiosos del ejercicio mental y físico, así como
de la distracción que proporciona el entrenamiento, se convierten en la
atracción principal.
Cuando se pasa la etapa de los ejercicios básicos y se
alcanza un grado aceptable de técnica, es cuando se empieza a apreciar la
sutileza y finura de este arte. Entonces, una vez superada la dura etapa del aprendizaje,
es cuando ya el interés se concentra en más puntos que la obtención de la
eficiencia en el arte, también en el movimiento estético simple, la
coordinación rítmica de los componentes del cuerpo, el equilibrio mental y
físico, etcétera. Por ello, hay muchos practicantes que, aun siendo su objetivo
el obtener grandes resultados en competiciones, se torna indiferente al hecho
de resultar vencedor o vencido en competición y considera al oponente como un
compañero que coopera en el esfuerzo para la demostración del arte que
practican.
De hecho, en los entrenamientos, el ser hábilmente
proyectado se vuelve tan agradable y divertido como lo es la sensación de
satisfacción que se deriva de una perfecta ejecución de una proyección.
Así, a través de todas las etapas del progreso, el sentido
estético se afianza al lado de la eficiencia, ambos mental y espiritualmente
listos para proseguir el avance en busca de la identidad del más huidizo, del
más concentrado en sí mismo, del más dominante "yo, la llave de todas las
cosas".
En esta forma, el entrenamiento del judo, sobre el principio
de la no resistencia y el equilibrio promueve el proceso mental que, a su vez,
conduce a una mejor comprensión de las leyes naturales y la forma de resolver
los problemas humanos, independientemente de cualquier tipo de fuerzas
ideológicas a que estemos sujetos.
Aspectos psicológicos[editar]
El judo es un deporte de lucha de práctica individual, con
actividad directa, recíproca y agonista. Se lleva a cabo en un terreno
delimitado y estabilizado, en el que lo único que cambia es el comportamiento
de los judocas.
Con respecto a los deportes agresivos y violentos, se
considera violento todo aquel deporte que en su práctica requiere la ejecución
de actos físicos realizados con violencia, como por ejemplo, golpear un balón,
golpear una pelota con raqueta, entre otras; siendo esta una característica del
deporte en sí. El judo podría ser considerado un deporte violento, ya que la
ejecución de las diversas técnicas requiere de un esfuerzo físico importante.
Se considera agresivo todo aquel deporte que en su práctica tiende a una
voluntad de dañar al oponente. El judo no se considera un deporte agresivo ya
que la intención no es la de dañar al contrario. Es importante notar que en la
práctica competitiva del judo es penalizada toda acción encaminada a dañar al
oponente, siendo incluso prohibidas en la práctica deportiva aquellas
luxaciones que son generadoras de un índice de lesiones muy alto, como las
aplicadas a las extremidades inferiores, columna y cuello. El judo es un
deporte violento por la ejecución pero no agresivo por la intención. La
violencia es más una característica del deporte en sí mientras que la
agresividad es un componente del deportista.
Beneficios en la práctica[editar]
Esta disciplina enfocada como deporte para todos pretende no
tanto ensalzar el deporte de alta competición como animar al mayor número
posible de personas a practicar con regularidad una actividad física o un
deporte de tiempo libre. Para los más jóvenes, que representa el 70 por ciento
de todos los practicantes, la iniciación al judo, de carácter lúdico, es una
forma de descubrir su cuerpo y de preparación a una verdadera práctica
deportiva la cual requiere algunos aspectos técnicos. De adolescentes su práctica
será más técnica y de descubrimiento de los aspectos culturales. De adulto, el
judoca podrá seguir la práctica tradicional, especie de deporte de equilibrio
físico y mental o arte de vivir: el judo es un deporte que equilibra psíquica y
mentalmente. En la tercera edad, con la condición de establecer algunas
precauciones elementales, podrán seguir el estudio del judo a su ritmo,
sustituyendo cada vez más la fuerza muscular por la armonía en el gesto.
El judo es un deporte en el que se ve involucrado todo el
cuerpo y cuya intensidad y demanda cardiovascular pueden ser modulados
perfectamente por el deportista. Combina perfectamente la fuerza, la táctica de
combate y la técnica, con lo que se produce un desarrollo integral de la
persona. En él hay que combinar una buena preparación física tanto de tipo
anaeróbico como aeróbico, ya que a las acciones explosivas y de gran velocidad
hay que añadir una gran resistencia para aguantar la duración de un combate.
Dos niños practicando judo.
Para su práctica, además se requiere una preparación física
de base mínima que se mejora a medida que se aprende la técnica y es necesario
llevar de forma paralela una preparación física general, que nos prepare para
afrontar bien los esfuerzos. Como cualquier disciplina deportiva, exige un
calentamiento previo para evitar las lesiones. También es conveniente realizar
un programa de estiramientos musculares para poner al músculo en las
condiciones idóneas antes de la sesión y para descargar la tensión muscular
producto del entrenamiento.
El judo es un deporte que sigue una progresión en el
aprendizaje de las técnicas que facilita su asimilación y evita accidentes. Lo
primero que se enseña es a caer, y a partir de ahí comienzan a realizarse el
resto de las técnicas. Es necesario contar con el material deportivo adecuado:
un uniforme o judogi, y la superficie sobre la que se practica: el tatami. El
judogi está compuesto por una chaqueta y un pantalón, además del cinturón, que
son de algodón resistente para permitir los agarres, y el tatami que es una
superficie que, sin ser demasiado blanda, impide que se produzcan daños en las
caídas. Al ser un deporte que se practica descalzo, hay que ser muy escrupuloso
en la higiene de los pies para evitar contagios y también cortes, por lo que se
recomienda el uso de zapatillas para caminar siempre que se esté fuera del
tatami.
Salvo en contadas excepciones como enfermedades graves que
afecten al aparato locomotor (como la osteoporosis), este deporte lo puede
practicar cualquier persona con las limitaciones propias de cada individuo.
Además, hay que tener en cuenta que el judo no se trata de solo combate:
también se puede practicar en forma de Kata, que es la ejecución de las
técnicas a modo de demostración, y que exigen menos esfuerzo físico a los
practicantes.
Es muy importante notar que, el Judo sentó las bases
metodológicas y el sistema de grados por cinturones o grados kyu-dan para las
artes marciales modernas japonesas, como el karate-Do y el Aikidō tanto en sus
objetivos como en sus métodos de enseñanza, iniciales.
Beneficios psicológicos [editar]
Muchos estudios han demostrado los beneficios de la práctica
del judo, especialmente en niños hiperactivos, con problemas mentales o en
niños y adolescentes procedentes de familias disfuncionales, que presentan
problemas de conducta tanto leves como severos, siendo el judo una de las
disciplinas deportivas más recomendadas para estos casos.
Se tiene en cuenta que la mayoría de los jóvenes son
agresivos por falta de autoestima, entonces una persona con buena autoestima no
tiene necesidad de ser agresiva. En este sentido la práctica sistemática de
este arte marcial contribuye decisivamente a aumentar la asertividad en niños y
jóvenes, y en consecuencia a disminuir la agresividad. Adquieren una empatía
especial al saber ponerse en el lugar de su compañero. Por todo esto el judo
es, desde el punto de vista psíquico, una excelente escuela para la atención,
la concentración y la reflexión mental, desarrollando principalmente la noción
de respeto hacia sí mismo y hacia los demás. La práctica del judo aporta una serie
de beneficios Psicológicos como pueden ser:
Desarrollo de la autoestima a nivel personal, social
(escolar) y familiar.
Desarrollo de las capacidades de autocontrol.
Favorece la expresión de la afectividad.
Evita conflictos emocionales.
Seguridad en sí mismo.
Desarrollo de la psicomotricidad
Favorece la percepción de sí mismo, de los demás y del
espacio.
Beneficios físicos6 [editar]
En cuanto a los factores físicos se ejercitan todos los
músculos sin excepción, lo que logra en el niño un desarrollo armonioso y
simétrico en la formación muscular y ósea; la práctica del judo le permite al
niño fortalecer los huesos, incrementar la masa muscular y aumentar la
elasticidad de músculos y tendones, sobre todo en edades de crecimiento.
En el judo se ve involucrado todo el cuerpo y su intensidad
y demanda cardiovascular pueden ser modulados perfectamente por el practicante.
Combina perfectamente la fuerza, la táctica de combate y la técnica, con lo que
se produce un desarrollo integral de la persona. En él, hay que combinar una
buena preparación física tanto de tipo anaeróbico como aeróbico ya que a las
acciones explosivas y de gran velocidad generan una gran resistencia para
aguantar la duración de un combate.
Los programas de enseñanza están preparados para que el niño
mejore la coordinación y la psicomotricidad, cualidades imprescindibles en
edades tempranas. Además, se practica descalzo por lo que previene y ayuda a
corregir problemas físicos de crecimiento en niños como; pies (planos, valgos,
etcétera), columnas desviadas (escoliosis, cifosis, lordosis).
Los ejercicios brindan un óptimo entrenamiento
cardiovascular siendo aconsejado por muchos médicos como una disciplina
fundamental para ciertos cuadros clínicos como por ejemplo asmas, problemas de
columna, articulares, hiperkinesis, entre otros.
Salvo en contadas excepciones, como enfermedades graves que
afecten al aparato locomotor (como la osteoporosis), este deporte lo puede
practicar cualquier persona con las limitaciones propias de cada individuo.
Además, hay que tener en cuenta que el judo no siempre es combate: también se
pueden practicar en forma de katas, que es la ejecución de las técnicas a modo
de demostración, y que exigen menos esfuerzo físico al practicante.
Investigaciones científicas han demostrado que la práctica
no solo del judo, sino también de otras artes marciales tradicionales beneficia
el desarrollo armónico de todos los órganos y sistemas del cuerpo en jóvenes y
adultos, a saber:
Sistema cardiovascular: mejora la irrigación y el volumen
cardíaco mejorando la función ventricular. Aumenta la circulación periférica y
cerebral y regula la presión arterial.
Sistema respiratorio: regula el ritmo. Aumenta el volumen de
ventilación pulmonar y ventilación alveolar.
Sistema digestivo: mejora la función gastrocólica, regula y
fortalece la perístasis. Tonifica el páncreas y el hígado.
Sistema nervioso: protege la corteza cerebral a través de un
mecanismo inhibitorio, regula el sistema nervioso vegetativo, aumenta la
tolerancia al dolor.
Sistema endocrino: regula y mejora las funciones endocrinas:
glándula hipófisis, tiroides, testiculares, ováricas, suprarrenales y
pancreáticas.
Sistema inmune: aumenta el número y capacidad de linfocitos
T. Aumenta las inmunoglobulinas, el número y actividad de los macrófagos.
Sistema locomotor: fortalece huesos, incrementa la masa
muscular y aumenta la elasticidad de músculos y tendones.
Metabolismo: activa y regula el metabolismo de lípidos y
azúcares.
Vestimenta
La vestimenta usada en el judo recibe el nombre de judogi, y
con el cinturón (obi) forma el equipo personal y necesario para poder
practicarlo, esta deriva de la manera de vestir en Japón antes del siglo XX.
Los colores de los judogi pueden variar, siendo un
"judogui" azul o uno blanco, pero de preferencia es este último el
más visto. El color azul o cualquier otro color que no sea el blanco solo se
puede usar en competiciones en las cuales se permita, pero nunca para la
realización de los katas.
Los judoguis en general son de algodón, de otras fibras
fuertes, o reforzados. El judogi puede ser de una tela sencilla o puede tener
un tramado específico, el último es más caro, pero más resistente. A los
principiantes se les recomienda el más sencillo.
No olvidemos que el judo es un deporte olímpico de combate,
y actualmente la meta de gran parte de los practicantes de este deporte es
llegar a competir en los Juegos Olímpicos.
La vestimenta y sistema de grados kyu y dan por cintas y
cinturones, usada en el judo fueron adoptados por el karate-do, A partir de
1922. Y por el aikidō en los años treinta. Este sistema de grados, ha sido
asimismo copiado o adaptado por muchas otras artes marciales, deportes de
combate y sistemas híbridos modernos de desarrollo coreano, estadounidense,
hawaiano, etc. en el siglo XX.
Niño vestido con un judogui de color azul, con obi blanco.
Obi o cinturón[editar]
El cinturón (obi en japonés) sirve para sujetar el traje.
En occidente, los cinturones son siete y empiezan con el
color blanco y le siguen el amarillo, el naranja, el verde, el azul, el marrón,
el negro y posteriormente se aumenta por medio de los dan. Esta graduación
progresiva fue implementada inicialmente en Francia por el maestro Mikonosuke
Kawaishi, pues inclusive en Japón, es poco usada, aunque algunas escuelas
preservan los cinturones blanco, marrón y por supuesto, el cinturón negro. El
maestro fundador Jigorō Kanō, no poseía ningún grado por cinturón puesto que Él
era el Soke (o fundador del arte marcial), quien a su vez había sido diplomado
en los estilos Tenjin Shin'yō-ryū, y la Kitō-ryū, del Jiu-jitsu clásico o Koryū
budō, según el sistema clásico por juramento y diploma, o Menkyo kaiden.
Actualmente, el grado más alto alcanzado después del cinturón negro, es el
cinturón rojo y blanco, hasta el 9 Dan, hasta llegar al cinturón rojo 10 Dan,
grado únicamente conseguido por trece hombres nombrados 10 dan. Así que los
colores del cinturón para los grados del dan en el judo, son: 1.º dan; al 5.º
dan, negro; 6.º; al 8.º dan, rojo y blanco; 9º y 10.º dan, rojo.
El color de la cinta simboliza el proceso de aprendizaje
gradual y crecimiento de la persona; el color se va oscureciendo con los años
de dedicación y práctica. En Japón donde la popularidad, la constancia y la
perseverancia posterior al cinturón negro primer dan son mayores que en
Occidente los colores del cinto del judoca son tres (blanco, marrón y negro).
En occidente se usan siete colores y cada uno representa algo distinto que
tiene que ver con el desarrollo en esa etapa del aprendizaje.
Los cinturones de colores en judo van en el siguiente orden
desde el menor al mayor grado.
Kyu
Un judoca siempre comienza en judo vistiendo un obi o
cinturón blanco.
Los kyu son los cinturones de los judocas principiantes.
11ª Kyu -* Blanco (ingenuidad - pureza)
11ª Kyu -* Blanco y Celeste (Únicamente para los niños)
11ª Kyu -* Celeste (Únicamente para los niños)
10ª Kyu -* Celeste y amarillo (Únicamente para los niños)
10ª Kyu -* Blanco y amarillo
8 ª Kyu -* Amarillo y naranja
7 ª Kyu -* Naranja (ilusión - amor) NHD
6 ª Kyu -* Naranja y verde
5 ª Kyu -* Verde (esperanza - fe) AAD
4 ª Kyu -* Verde y azul
3 ª Kyu -* Azul (idealismo)
2 ª Kyu -* Azul y marrón
1 ª Kyu -* Marrón (iniciación al conocimiento)
Para los niños pequeños pasan por puntas para evitar que
lleguen muy rápido a kyu altos muy jóvenes, es decir, si está blanco y avanza,
sigue cinturón blanco con punta amarilla y así sucesivamente.
Dan[editar]
Dan significa ‘escalón’ y proviene del juego del go, de
origen chino. A los grados dan o avanzados se les considera como sensei,
profesor o maestro. Negro (experto)
Negro 1.º dan: Sho dan
Negro 2.º dan: Ni dan
Negro 3.º dan: San dan
Negro 4.º dan: Shi dan
Negro 5.º dan: Go dan
Rojo y blanco 6.º dan: Roku dan
Rojo y blanco 7.º dan: Shichi dan
Rojo y blanco 8.º dan: Hachi dan
Rojo 9.º dan: Kyu dan
Rojo 10.º dan: Ju dan
Obi del Sensei[editar]
En 1920 el Instituto Kodokan, fundado en 1882 por Jigoro
Kano como la primera escuela de judo, establece las normas para los cinturones
Kyus y danes, y que son admitidos posteriormente por la Federación
Internacional de judo.
En 1883 se establecieron finalmente los colores para los
grados dan, que acogen la mayoría de artes marciales de Japón posteriormente
como en el caso del karate y el aikidō.
Las normas en el Kodokan se establecen hasta 12 dan,
quedando a disposición del presidente de dicha institución el otorgamiento de
12 dan.
Del 1 al 5 dan: cinturón de color negro.
Del 6 al 8 dan: cinturón blanco/rojo.
Del 9 al 11 dan: cinturón rojo.
El 12 dan: cinturón blanco (honorífico al que está prohibido
llegar por respeto a Kano).
Oficialmente, se reconoce como grado máximo el 11 dan.
Existe el mito de que el fundador o Shihan ostentaba el grado de 12 dan con
cinturón blanco, pero no es cierto. Jigoro Kano no poseía ningún grado por ser
precisamente el fundador.
Actualmente en algunos dojos en Japón se han empezado a
utilizar también cinturones de colores para los niños. Para los niños hay
"niveles intermedios entre cinturón y cinturón" en los que se le va
poniendo bandas del próximo color a obtener, con el fin dar lugar a un mejor proceso
de aprendizaje.
Las graduaciones dan se otorgan por tiempo
mínimo dependiente de cada graduación; por ejemplo, para presentarse al examen
de segundo dan, debe tener un tiempo mínimo de práctica constante de dos años,
y así aumentando un año por cada grado Dan, es decir que para presentarse para
un tercer dan, se debe tener más de 3 años como mínimo en segundo dan. Cabe
destacar, que la graduación también puede ser concebida por la federación
internacional como reconocimiento a la promoción y difusión del deporte, desde
el 5 o 6 Dan.
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